¡Consigue una copia de Zen To Done en Español!

Sunday, November 29, 2009

The Zen Habits handbook for life: el arte de no hacer nada

Es cierto, todos sabemos cómo no hacer nada. Todos sabemos cómo desperdiciar el tiempo y no hacer nada con él. Pero muchos de nosotros estamos siempre tan ocupados que no tenemos muchas oportunidades de hacerlo. Y cuando por fin podemos dedicarnos a perder el tiempo, nuestra cabeza está siempre pensando en otras cosas. No nos podemos relajar y disfrutar de estos momentos.

No hacer nada puede ser una pérdida de tiempo, o un tipo de arte. Aquí te explico como convertirte en un maestro, y de paso, mejorar tu vida, deshacerte de la ansiedad y ser más productivo cuando estés realmente trabajando.

Empieza poco a poco

No hacer nada, en el sentido estricto de la palabra, puede ser muy duro si intentas hacer demasiado nada a la vez. Haz pequeños nadas al principio. Tómate unos 5 ó 10 minutos cada vez, y practica en un lugar seguro -- en casa, ni en el trabajo ni en un lugar publico abarrotado. Podrías también no sentirte preparado para no hacer nada en medio de la naturaleza, así que hazlo en tu dormitorio o en tu salón. Busca un momento y un lugar sin distracciones, sin ruido, y sin gente para molestarte.

Elimina todas las distracciones

Televisión, ordenador, teléfonos móviles, teléfonos normales, Blackberries, y etc. No hacer nada es complicado cuando nuestras herramientas de comunicación nos interrumpen porque alguien quiere que hagamos algo.

Ahora cierra tus ojos y no hagas nada. Sí, algún listo por ahí podría decir que estás haciendo algo -- estás sentado aquí o allí, cerrando tus ojos. Pero quiero decir hacer nada en el sentido de que si alguien nos llama para preguntarnos qué estamos haciendo podamos contestarle "Oh, nada". No les dejes llamarte de todas formas, ya que te pueden distraer.

Tras 5 ó 10 minutos de no hacer nada, puedes dejarlo y ponerte a hacer algo. Pero trata de hacerlo todos los días, o tantas veces como puedas, porque la práctica hace al maestro.

Respirar

El primer elemento a dominar para convertirse en un maestro del no hacer nada es la respiración. Podrías sospechar que lo que estás haciendo en realidad es meditar. Bien, deshazte de esas sospechas. No estás aquí para tener sospechas -- no deberías estar haciendo nada.

Primero inspira lentamente, y a continuación expira también lentamente. Siente como el aire entra en tu cuerpo, a través de tu nariz, y baja directamente a tus pulmones hasta llenarlos. Ahora siente como sale de tu cuerpo, a través de tu boca, y siente la agradable sensación que se produce al vaciarse tus pulmones.

Haz esto durante 5 ó 10 minutos, si puedes. Practícalo tanto como puedas. Cuando veas que estás empezando a pensar en otras cosas, como por ejemplo lo estupendo que es el blog Zen Habits, bueno, ¡para! No te dejes vencer , y vuelve a concentrarte en tu respiración.

Relajación

Una parte importante de no hacer nada es ser capaz de relajarse. Si estamos tensos, entonces no hacer nada es completamente inútil. El primer paso para la relajación es encontrar un lugar cómodo para no hacer nada -- una silla suave, un sofá, una cama limpia y bien hecha. Una vez que hayas encontrado el lugar, colócate y muévete para conseguir que se adapte mejor a la forma de tu cuerpo. Piensa en cómo se tumba un gato y consigue ponerse cómodo. Los gatos son muy buenos en el arte de no hacer nada. Nunca podrás llegar a su nivel de maestría, pero podrías utilizarlos como fuente de inspiración.

A continuación, prueba la técnica de respiración. Si no estás completamente relajado al llegar a este punto (y una pequeña siesta sería un gran indicador de que has conseguido la relajación), entonces trata de automasajearte. Sí, el masaje es mucho más eficaz cuando es administrado por otras manos diferentes a las tuyas, pero el automasaje también está muy bien. Empieza con tus hombros y con tu cuello. Continua con tu cabeza e incluso con tu cara. También tu espalda, brazos y piernas. Evita todas las áreas que te puedan llevar a hacer algo (aunque eso podría ser relajante también).

Otra buena forma de alcanzar la relajación es mediante un ejercicio en el que tensas cada músculo de tu cuerpo, individualmente, y entonces lo relajas. Empieza con tus pies, luego tus piernas, y sigue hacia arriba hasta tus cejas. Si puedes hacerlo con la parte superior de tu cabeza, entonces este artículo puede que sea muy básico para ti.

Una vez que te encuentres relajado, comprueba si te puedes relajar todavía más. Trata de no relajarte tanto que pierdas el control de tus fluidos corporales.

El baño -- una técnica avanzada

Aquellos que estén comenzando en el arte del no hacer nada deberían evitar esta técnica. Pero para aquellos que hayan adquirido la habilidad suficiente para completar con éxito los pasos anteriores, la técnica del baño puede ser maravillosa.

El baño debe ser agradable y caliente. El agua no debe estar tibia, sino que caliente. Las burbujas también son un requisito, incluso si eres demasiado hombre para ello. No se lo digas a ninguno de tus amigotes y ya está. Otros accesorios de baño, como esponjas, jabones y esencias son opcionales.

Una vez más, debes deshacerte de todas las distracciones. El baño te sentará mejor si no hay nadie en casa, pero si esto no puede ser, haz saber a todo el mundo que NO PUEDES ser interrumpido, incluso si la casa se está derrumbando. Si alguien rompe esta regla, podrá ser objeto de tu ira infernal.

Entra en el baño muy despacio, primero con un pie y después con el otro. Si el baño está a una temperatura lo suficientemente alta, lo mejor es que entres poco a poco. Cuando llegues a las partes más sensibles del cuerpo, como la entrepierna, lo mejor es cerrar fuertemente tus ojos y meterte en el agua hirviendo todavía más despacio a pesar de tus instintos de huir. Una vez que hayas conseguido meterte completamente (lo cual incluye tener la cabeza debajo del agua) cierra los ojos y siente el calor.

Podrías comenzar a sudar. Esto es algo bueno. Deja fluir el sudor. Ten a mano un vaso de agua, porque podrías deshidratarte del sudor. Un buen libro es otra manera de disfrutar de tu baño. Permite que el calor penetre en tus músculos, y que éstos se relajen completamente, y siente todas tus preocupaciones y toda tu ansiedad abandonar tu cuerpo para disolverse en el agua.

Un baño caliente es todavía mejor si es inmediatamente seguido por una ducha fría. Lo hagas o no, sal del baño una vez que el agua ya no esté caliente y tu piel esté muy arrugada.

Saborear y sentir

No hacer nada es también muy agradable cuando lo acompañas de buena bebida o comida. Un buen té, o café, vino, chocolate caliente, y otras bebidas sensuales son muy adecuadas. Lo mejor es tomar estas bebidas sin acompañarlas de nada, como comida, un libro u otras distracciones. Concéntrate en el líquido conforme lo sorbes lentamente, disfrutando a fondo su sabor, textura y temperatura en tu boca antes de tragarlo. Cierra tus ojos mientras lo haces. Disfruta de tu bebida.

La comida también está muy bien: fresas, postres deliciosos, pan recién hecho, la mejor... sopa... del mundo, o cualquier otra cosa que te encante. Asegúrate de comerlo lentamente, saboreando cada bocado. Mastica lentamente, y cierra los ojos mientras disfrutas de la comida. Siente la textura en tu boca. Es como alcanzar el éxtasis.

No hacer nada en la naturaleza

Una vez que hayas superado las etapas anteriores, estarás preparado para practica este arte en la naturaleza. Busca un lugar apacible -- el jardín de tu casa, si es lo suficientemente apacible, un parque, el bosque, la playa, un río, un lago -- los lugares con agua son excelentes. Los mejores lugares son aquellos a los que no llegue el sonido del tráfico o de la ciudad.

En la naturaleza puedes practicar el arte durante 20 minutos, una hora, o incluso más tiempo. Existen menos distracciones, y realmente podrás aislarte de todas las fuentes de ansiedad de tu vida cotidiana. No dejes a tu mente vagar -- concéntrate en los parajes naturales que te rodean. Observa con detenimiento las plantas, el agua y la vida salvaje. Aprende a apreciar la majestuosidad de la naturaleza, el milagro de la vida.

Incorporando el arte a tu vida diaria

Este es el último paso para convertirte en un maestro. No lo intentes hasta que hayas adquirido la práctica suficiente en todas las etapas anteriores.

Empieza a intentar no hacer nada cuando estés esperando en una fila, en la sala de espera del médico, en el autobús, o en el avión. Espera, sin leer ningún periódico o revista, sin hablar por teléfono, sin comprobar tu correo electrónico, sin escribir una lista de tareas, sin hacer ningún tipo de actividad, sin preocuparte de lo que tendrás que hacer más adelante. Espera, no hagas nada. Concéntrate en tu respiración, o prueba alguna de las técnicas de relajación que hemos comentado anteriormente. Concéntrate en quienes tengas alrededor -- obsérvalos, trata de entenderlos, escucha sus conversaciones.

A continuación, trata de no hacer nada mientras conduces. Sí, debes conducir, pero intenta no hacer nada más. No escuches la radio, una cinta o las noticias. No practiques la multitarea. No uses el teléfono móvil, no comas y no te maquilles. Tan solo conduce. Concéntrate en tu conducción, mirando lo que vas dejando atrás, y siente tu respiración. Relájate, y no te preocupes por el resto de conductores (¡pero no te choques con ellos!). Conduce lentamente, tomándotelo con calma con el acelerador y el freno. Esta técnica viene acompañada de un gran efecto secundario: el ahorro de combustible.

Por último, trata de no hacer nada en medio del caos, como en tu lugar de trabajo o en otro sitio agobiante. Simplemente apágalo todo, cierra tus ojos, y piensa en tu respiración. Prueba una técnica de relajación. Trata de hacer esto durante 5 ó 10 minutos las primeras veces, hasta que seas capaz de hacerlo durante 20 ó 30 minutos. Si consigues hacer esto en medio de un día de agobios o con los niños, serás capaz de centrarte más en la tarea que tengas entre manos. Estarás relajado y preparado para concentrarte, para conducirte a un estado de acción (cuidado: no hacer nada puede hacerte tener problemas con tu jefe, ¡así que ten cuidado! Pero si consigue hacerte más productivo, a tu jefe no debería importarle).

Por último, ten en cuenta que el arte de no hacer nada no puede ser dominado de la noche a la mañana. Necesitarás horas y horas de práctica, así como trabajo duro (no hacer nada no es fácil). ¡Pero disfrutarás cada minuto! Inténtalo hoy.

Thursday, November 26, 2009

Ztdspanish sin anuncios

Como podréis comprobar, hemos eliminado todos los anuncios en Ztdspanish. Pensamos que ahora la web tiene un aspecto menos sobrecargado y será más sencillo para vosotros acceder a los diferentes contenidos.

Sin embargo, creemos necesario recordaros la importancia de que colaboréis con nosotros para que todo esto siga adelante, o bien mediante donaciones (utilizando el enlace de la derecha) o comprando la versión en papel de nuestras traducciones (siguiendo los enlaces de la parte superior).

Por ejemplo, para poder comenzar a traducir el libro Zen Habits handbook for life tuvimos que comprar una copia, y eso no hubiera sido posible sin la ayuda de alguno de vosotros. También nos gustaría poder ofreceros acceso a la web mediante un nombre de dominio sencillo de recordar, e incluso (por qué no) alojar todo el material que vayamos creando en un sitio mejor que en la plataforma gratuita Blogger.

Nada más. Sinceramente deseamos que os esté resultando muy interesante la traducción en la que estamos metidos ahora mismo, y una vez más os recordamos que estamos abiertos a sugerencias. Si quieres ver algún texto de productividad o desarrollo personal traducido al español, déjanos un comentario.

The Zen Habits handbook for life: no hagas todo lo que aparezca en tu lista de tareas

Un lector de Zen Habits llamado Jeremy Martin me envió la siguiente pregunta:

"Mi problema es que si tengo una lista de tareas por hacer, sin importar si tienen mucha prioridad o si están relacionadas con proyectos personales, me siento culpable si no me esfuerzo en hacer disminuir su tamaño. Esto normalmente me lleva a un estado en el que me siento quemado, con lo que casi no puedo hacer nada. Nunca sé cuando es correcto relajarse, o cuando es correcto descansar y jugar a un videojuego, leer un libro, o cualquier otra actividad de ocio"

"¿Tienes algún consejo que me pueda ser de utilidad?"

Muchos de nosotros nos tenemos que enfrentar con este problema, y no hay una respuesta sencilla.

Aquí tienes mis sugerencias:
  1. Selecciona de 1 a 3 Tareas Más Importantes (TMIs) cada día. Las 1, 2 ó 3 cosas que realmente deseas hacer dicho día. Esto es un añadido que hago al sistema GTD, pero no parte de él. Sin embargo, he comprobado que me ayuda a centrarme en lo importante. GTD asume que tú sabes qué es lo que necesariamente debe ser hecho, lo cual es cierto, pero es muy útil determinarlo al principio del día, y asegurarte de que esas tareas son completadas.

  2. Completa tus TMIs durante las primeras horas del día. Una vez hecho esto, todo lo que hagas de más podrás considerarlo un extra. Y si te apetece tomar un descanso y jugar después de completar tus TMIs, podrás hacerlo sin preocuparte de que lo importante quede sin hacerse.

  3. Nunca conseguirás vaciar tu lista. Esto es algo que tuve que aprender por las malas. Trataba de eliminar todas las tareas de una de mis listas separadas por contexto (por ejemplo, la lista de @llamadas), pero tan pronto como tachaba 2 ó 3, otras 2 ó 3 venían a ocupar su lugar. Hoy en día, lo que intento es disminuir el número de elementos de mis listas lo máximo posible, dentro de unos límites razonables.

  4. GTD no trata sobre completar todo lo que aparezca en tu lista. Trata acerca de saber qué es lo que debe ser hecho, de tal forma que cuando estés haciendo algo, tengas la completa seguridad de que el resto de cosas que no estés haciendo en ese momento y que también necesita ser llevado a cabo están almacenadas en tu sistema, y que no tendrás que preocuparte de ellas en ese momento. En otras palabras, saca todo de tu cabeza y mételo en un sistema confiable de tal forma que no tengas que estar preocupado por otras cosas mientras te concentras en la tarea que tienes entre manos.

  5. También es conveniente planificar tu tiempo en bloques. Yo establezco un bloque para llamadas y correos electrónicos, otro para escribir, otro para entrevistas (esto en concreto consume gran parte de mi tiempo de trabajo), etc. De esta forma, cuando me encuentro en un bloque trato de completar el mayor número de tareas relacionadas, y no me preocupo por el resto hasta el bloque de mañana. Esto tampoco es parte de GTD, porque desaconseja la planificación, pero es un buen añadido. Carecer totalmente de planificación puede producirte, como has visto, bastante ansiedad, porque nunca sabes qué es lo que tienes que hacer.

Por último, solamente decir que puedes probar estos métodos por ti mismo, pero deberías buscar qué es lo que funciona en tu caso. Algunos de estos consejos te pueden servir, y otros no. ¡Es tu sistema el que tiene que adaptarse a ti, no al revés!

Wednesday, November 25, 2009

The Zen Habits handbook for life: elimina todo lo que no sea esencial

Si eres como yo, tendrás un listado con muchas tareas pendientes de hacer, quizás divididas por contextos (trabajo, hogar, recados, llamadas, etc.). Tu lista de tareas es tan larga que es sobrecogedora. Nunca consigues que quede vacía porque crece cada día.

Simplifica tus listas hasta que contengan tan solo lo más esencial, y eliminarás la necesidad de disponer de un sistema complejo de planificación.

Imaginemos primero una situación ideal. Recientemente comencé a simplificar mi implementación del método GTD hasta dejarlo prácticamente en nada. Todavía tengo largas listas de tareas pendientes, pero no las suelo mirar muy a menudo. En lugar de esto he comenzado un proceso de simplificación, así como de eliminación de todo lo que no es importante.

Ahora mi lista de tareas pendientes consiste básicamente en un listado de tres cosas esenciales que me gustaría hacer hoy. También tengo una lista de pequeñas tareas de las que me gustaría deshacerme, todas a la vez, en apenas unos 30 minutos más o menos, dejando el resto de mi día libre para tareas más importantes. Todavía uso mi agenda como un medio para recordar todas mis citas, pero no la utilizo como un sistema de planificación. De hecho, ya no necesito ninguna herramienta de planificación -- he reducido mi lista a tres tareas, cada día.

¿Cómo puedes llegar a este punto? Aquí tienes unos cuantos pasos clave:
  • Elimina, elimina. Tómate unos cuantos minutos para revisar tu listado de tareas y proyectos, y trata de ver cuánto puedes simplificarlo. Conviértelo en un reto. ¡Intenta dejarlo a la mitad! Si tienes 50 elementos, déjalos en 25. Entonces, unos días más tarde, intenta eliminar todavía más elementos. ¿Cómo escoger que tareas eliminar? A veces una tarea ha pasado tanto tiempo en nuestro listado que ya no es necesario llevarla a cabo. Tacha estas tareas. Otras veces puedes delegar una tarea. Hazlo, y bórrala. Sigue leyendo para conocer más consejos.

  • Conoce qué es lo esencial. ¿Cómo puedes saber qué es esencial? Sabiendo cual es tu objetivo principal, y también conociendo tus otros objetivos, si es necesario. Nunca deberías centrarte en más de un objetivo a la vez, pero si necesitas 2 ó 3, también esta bien. Pero no intentes seguir 10 objetivos o así. Estos 2 ó 3 objetivos se traducirán en proyectos esenciales. Cualquier tarea será esencial siempre que te ayude a acercarte a tus objetivos, y no esencial si no tiene nada que ver con ellos.

  • Simplifica tus compromisos. ¿Con cuántos proyectos te encuentras comprometido? ¿En cuántas actividades extracurriculares estás involucrado? No lo puedes hacer todo. Debes aprender a decir que no, y a valorar tu tiempo. Y si por algún motivo ya has dicho que sí, todavía es posible decir no. Simplemente sé honesto con la gente y diles que ya estás liado con una gran cantidad de proyectos que es necesario completar urgentemente, y que por lo tanto ya no puedes seguir comprometido con ellos. Poco a poco deberías ser capaz de ir reduciendo la cantidad de tus compromisos a un número muy pequeño -- tan solo mantén aquellos que le proporcionen valor y alegría a tu vida.

  • Reduce tu número de fuentes de información. Ultimamente he empezado a eliminar la mayoría de mis fuentes RSS. También respondo a muchos menos correos electrónicos que antes. Y desde hace más de un año, no he leído ni un solo periódico, ni he visto televisión (excepto DVDs), o leído una única revista. Las noticias han dejado de proporcionarme valor. Simplifica las entradas a tu vida, y podrás simplificar las salidas.

  • Revisa semanalmente. Tu lista de tareas pendientes tiende a crecer a lo largo de la semana. Dedica unos cuantos minutos cada semana a eliminar, y luego eliminar más todavía. No necesitas una lista de tareas pendientes enorme para ser productivo -- tan solo tienes que hacer aquello que importa.

  • Grandes Rocas. Durante tu revisión semanal, piensa en aquellas tareas importantes que te gustaría completar a lo largo de la siguiente semana. Estas tareas son tus Grandes Rocas. Ahora cólocalas como la primera cosa a hacer del día en tu agenda, a lo largo de diferentes días de la siguiente semana. Haz que estas tareas se correspondan con las Tareas Más Importantes de cada día, y complétalas siempre en primer lugar -- no dejes que se vean desplazadas al final del día.

  • El mayor valor. Veamos el caso de dos redactores de noticias. El primero de ellos está siempre muy ocupado y escribe docenas de artículos cada semana. Todos estos artículos están bien, pero no son más que mera rutina. El segundo redactor escribe un único artículo esta semana, pero consigue un titular en primera página, consigue que se hable de él por toda la ciudad y en todos los blogs de Internet, recibe un premio de periodismo y se convierte en alguien importante dentro de la profesión. Gracias a este artículo consigue una mejora en su situación laboral y un contrato para escribir un libro. Puede que el ejemplo sea un poco exagerado, pero ilustra bastante bien el hecho de que algunas tareas merecen mucho la pena a largo plazo, mientras que otras simplemente te mantienen ocupado y no cuentan para nada. El primer redactor podría haber permanecido toda la semana en la cama, y su vida no hubiera cambiado demasiado (excepto que no le hubieran pagado durante dicha semana). Céntrate en esas tareas importantes, que harán de ti alguien importante, que te generarán beneficios a largo plazo, y que te darán satisfacción y felicidad. Todas estas tareas son tus Grandes Rocas. Elimina lo demás.

  • Tres TMIs (Tareas Más Importantes). Este será tu sistema de planificación todos los días: anota tus tres Tareas Más Importantes en una hoja de papel (yo escribo la mía en un Moleskine). Eso es todo. Tacha cada tarea cuando la completes. Dedica tu día entero, si es posible, a dichas tareas, o al menos la primera mitad del día. Tus TMIs serán básicamente las Grandes Rocas que hayas planificado para ese día, junto con alguna otra TMI que debas realizar.

  • Junta las tareas pequeñas. A lo largo del día surgirán tareas que deberás completar, ya que de lo contrario podrían suponerte un problema para más adelante. Anótalas en una pequeña lista de tareas pequeñas (la mía se encuentra en la parte inferior de una página de mi libreta de bolsillo). Lo más probable es que no necesites hacerlas ahora. Simplemente anótalas y dejálas para más tarde. Establece un periodo de tiempo (quizá 30 minutos o algo así) para completarlas todas juntas a cierta hora del día (quizá a las 4 de la tarde). Primero completa tus TMIs, y entonces completa todas estas tareas pequeñas de una sola vez. Estas tareas podrían ser llamadas de teléfono, correos electrónicos, escribir una pequeña carta, algo de papeleo, etc. Trata de quitártelas rápido de encima y entonces elimínalas de tu lista. Puede que se queden algunas pendientes para mañana. Es mejor dejar las tareas pequeñas para mañana que las más importantes. Aplica esto mismo a la lectura de tu correo electrónico -- si lo haces varias veces a lo largo del día, se convertirá en una fuente continua de interrupciones. Hazlo solamente una o dos veces al día.

Tuesday, November 24, 2009

The Zen Habits handbook for life: deshazte de tus compromisos

Como antiguo editor de periódicos, una de las cosas que aprendí fue a recortar brutalmente (por favor, no hagáis ningún comentario sarcástico acerca de por qué no hago esto con las entradas de mi blog). Eliminaba todo lo que no era necesario, y obtenía como resultado una historia con mucho más significado.

Recomiendo encarecidamente que apliques esto a tu vida.

Hoy aplicaremos esto a tus compromisos.

Haz un inventario de todos tus compromisos personales, sin importar de qué tipo sean. Aquí tienes los más comunes:
  • Trabajo: todos tenemos muchos comprimisos adquiridos en nuestros trabajos. Añádelos todos a tu inventario.

  • Trabajo por cuenta propia: algunos de nosotros somos autónomos, o hacemos trabajos por cuenta propia para ganar dinero. Más compromisos.

  • Familia: es posible que debamos cumplir un rol como marido, mujer, padre, madre, hijo o hija. Cualquiera de estos roles conlleva algunos compromisos.

  • Niños: mis hijos participan en diversas actividades, como fútbol, el coro, el campeonato académico, baloncesto, concursos de deletreo, y alguna más. Cualquiera de sus compromisos es mio también.

  • Cívicos: podríamos ser voluntarios de diferentes organizaciones, o miembros de una organización sin ánimo de lucro.

  • Religiosos: muchos de nosotros estamos muy involucrados con nuestras iglesias, o somos miembros de alguna organización religiosa. O quizá nos hemos comprometido a asistir a los oficios religiosos una vez por semana.

  • Aficiones: quizá te gusta practicar deporte, como correr o ir en bici, o construyes maquetas, o eres parte de una organización secreta y desconocida relacionada con el mundo de los comics. Todas estas aficiones vienen acompañadas de --- ¡sorpresa! -- compromisos.

  • Hogar: además de todo lo relacionado con la familia, hay ciertas cosas que debes hacer en casa.

  • Internet: podríamos ser habituales en un determinado foro, lista de correo o grupo de Google. Todo esto son comunidades virtuales que conllevan compromisos.

Puede ser que en tu caso existieran otras categorías. Agrégalas a tu listado de compromisos.

Ahora examina detalladamente cada uno de los elementos de la lista y pregúntate a ti mismo: ¿cómo proporciona esto valor a mi vida? ¿Cómo de importante es para mi? ¿Esto está en consonancia con mis valores y objetivos? ¿Cómo afectaría a mi vida si lo abandonara? ¿Me aleja esto de mis objetivos en la vida?

Estas preguntas son duras, pero te sugiero que intentes al menos eliminar un elemento de tu lista -- el compromiso que te proporciones menor valor a cambio de tu inversión de tiempo y esfuerzo. Deshazte de él, al menos durante unas semanas, y comprueba si puedes vivir sin él. Vuelve a comprobar tu lista pasado un tiempo y pregúntate si podrías eliminar algún otro compromiso. Elimina sin piedad, conservando tan solo aquellos que de verdad signifiquen algo para ti.

Deshacerte de un compromiso puede que te haga sentir culpable, porque los demás desearán que lo mantengas. Pero por otra parte supondrá una gran liberación no tener que volver a cumplir con dicho compromiso cada día, semana o mes. Te hace ahorrar mucho tiempo, y mientras algunas personas puedan sentirse decepcionadas, tú tienes que pensar en lo que es importante para ti, y no para cualquier otro. Si nos comprometiéramos para cumplir con todas las expectativas de los demás, nunca tendríamos tiempo para nosotros mismos.

Tómate un tiempo para eliminar algunos de tus compromisos, y verás como consigues simplificar mucho tu vida. Te lo agradecerás.

Monday, November 23, 2009

The Zen Habits handbook for life: evitando la multitarea

Te encuentras trabajando en dos proyectos simultáneamente, mientras tu jefe coloca dos nuevos informes sobre tu mesa. Estás hablando por teléfono mientras te llegan tres nuevos correos electrónicos. Estás intentado salir pronto por la puerta para que te de tiempo a comprar algunas verduras para la cena de camino a casa. Tu Blackberry se estropea y también tu teléfono móvil. Tu compañero de trabajo te interrumpe para pedirte algo de información y tu Google Read tiene más de 100 mensajes pendientes de leer.

Estás haciendo malabarismos con tus tareas a una velocidad comparable a la de los mejores artistas de circo. Felicidades, campeón de la multitarea.

En estos tiempos de tecnología instantánea nos vemos constantemente bombardeados por una gran sobrecarga de información y una gran cantidad de peticiones que requieren invertir parte de nuestro tiempo. Esto es en parte la razón por la que GTD (Getting Things Done, el sistema de productividad de Dave Allen) es tan popular en esta sociedad de la información -- es un sistema basado en tomar decisiones rápidas y diseñado para mantener todas las exigencias de nuestra vida bajo control. Pero incluso aunque utilicemos GTD, algunas veces la cantidad de tareas a realizar es tan elevada que nuestro sistema empieza a degradarse.

Este artículo trata sobre como evitar la multitarea -- una guía lo más simple posible para trabajar por tu salud mental.

Primero, unas cuantas razones por las que la multitarea es perjudicial:
  1. La multitarea es menos eficiente, debido a que debemos cambiar de esquema mental cada vez que abordamos una nueva tarea, y después volver a cambiar al volver a la anterior.

  2. La multitarea es más complicada, y por lo tanto, es más probable sufrir ansiedad o cometer errores.

  3. La multitarea puede ser una locura, y en este mundo tan caótico necesitamos poner fin al terror y encontrar un oasis de paz y tranquilidad.


He aquí algunos consejos para evitar la multitarea:
  1. Primera prepara varias listas de tareas pendientes separadas por contexto (por ejemplo, llamadas, ordenador, recados, casa, a la espera, etc.) para determinar qué es lo que peudes hacer en cada situación.

  2. Dispón de una herramienta de captura de información (como por ejemplo una libreta) para poder tomar notas inmediatamente cuando detectes que se debe hacer alguna cosa.

  3. Ten una bandeja de entrada física y una en forma de cuenta de correo electrónico (tan pocas bandejas de entrada como sea posible) de tal forma que toda la información entrante sea recogida en un mismo lugar (la primera para todos los papeles, la segunda para toda la información digital).

  4. Planea tu día en bloques, dejando algunos bloques abiertos entre medias para tareas urgentes que puedan surgir. Podrías probar bloques de una hora, o de media hora, dependiendo de lo que mejor te funcione a ti. O prueba esto: bloques de cuarenta minutos, separados por bloques de veinte minutos para tareas diversas.

  5. Lo primero que debes hacer por la mañana es trabajar en tu Tarea Más Importante. No hagas ninguna otra cosa hasta que ésta no esté terminada. Tómate un pequeño descanso, y entonces continua con tu segunda Tarea Más Importante. Si consigues completar dos o tres de estas tareas por la mañana, el resto de tu jornada será un paseo.

  6. Cuando estés trabajando en una tarea durante uno de tus bloques temporales, elimina todas las distracciones. Apaga tu programa de correo electrónico, e incluso desconéctate de Internet si es posible. Apaga tu teléfono móvil. Intenta no contestar tu teléfono si es posible. Centrate en una única tarea, e intenta completarla sin preocuparte por el resto de cosas.

  7. Si sientes la necesidad apremiante de echarle un vistazo a tu correo electrónico o de cambiar a otra tarea, detente. Respira profundamente. Céntrate de nuevo. Vuelve a la tarea que tienes entre manos.

  8. Si llega algo mientras estás trabajando, ponlo en la bandeja de entrada, o anótalo en tu sistema de captura. Vuelve a la tarea que tienes entre manos.

  9. De vez en cuando, y siempre que hayas terminado una tarea, procesa tus anotaciones y tu bandeja de entrada, añadiendo nuevas tareas a tus listas de tareas y cambiando tu planificación si es necesario. Procesa tu correo electrónico y otras bandejas de entrada a intervalos regulares y predeterminados.

  10. Hay algunas ocasiones en las que una interrupción es tan urgente que no puede esperar a que completes la tarea que estás llevando a cabo en ese momento. En ese caso, anota en que punto de tu tarea te han interrumpido (escribiéndolo si tienes tiempo), y aparta todos los documentos relacionados con dicha tarea juntos a un lado (quizá en una carpeta etiquetada como "acción" o en una carpeta de proyecto). Cuando puedas volver a tu tarea podrás sacar el contenido de la carpeta y echarle un vistazo a tus notas para saber por dónde ibas.

  11. Respira profundamente, estírate, y toma un descanso de vez en cuando. Disfruta de la vida. Sal afuera y aprecia la naturaleza. Mantente cuerdo.

Friday, November 20, 2009

The Zen Habits handbook for life: ordenando

Una de las cosas que más paz me proporciona es tener una casa limpia y ordenada. Cuando me levanto por la mañana y entro en un salón que está ordenado, tiene un aspecto minimalista, y en el que no hay trastos desperdigados, mi corazón se llena de tranquilidad y alegría.

Cuando, por el contrario, entro en un salón desordenado, lleno de juguetes y libros y cosas innecesarias por todos lados, entonces es el caos y mi mente se pone frenética.

Soy una persona ordenada y amante de la simplicidad desde hace unos años (quizá desde hace 8 ó 9 años) y soy bastante bueno en este tema, pero me he dado cuenta de que es necesario volver a echar un vistazo a tu nivel de desorden de vez en cuando.

Aquí tienes mis mejores trucos para ser una persona ordenada:
  • Divide la tarea en pequeñas partes. Resérvate unos 15 minutos para ordenar tan solo un estante, y cuando termines con el estante o con esos 15 minutos, celebra tu victoria. Al día siguiente ponte otros 15 minutos con otro estante. Ordenar un armario completo o una habitación entera puede ser un trabajo sobrecogedor, y al final te puedes ver atrasándolo para siempre. Si este es tu caso, hazlo en pequeños pasos.

  • Resérvate unas cuantas horas para hacerlo. Este truco puede parecer un poco contradictorio con el anterior... y lo es. No es más que una estrategia diferente, y lo que quiero decir es que hagas lo que mejor te funcione a ti. A veces, en mi caso, me gusta reservar parte de una mañana, o una mañana entera de sábado, para ordenar un armario o una habitación. Lo hago de una sola vez, y cuando termino me siento estupendamente.

  • Vacía completamente el estante o el cajón. Sea la estrategía que utilices entre las dos anteriores, deberías centrarte en un único estante o cajón cada vez, vaciándolo completamente. A continuación, limpia dicho estante o cajón. A continuación, toma la pila de objetos que contenía y ordénala (mira el siguiente truco), volviéndolo a colocar todo en su sitio de nuevo. A continuación, ponte con el siguiente estante o cajón.

  • Ordena todos los elementos de la pila, de uno en uno, y toma decisiones rápidas. Ten a mano una bolsa de basura y una caja donde poner las cosas que vayas a regalar. Cuando lo saques todo del estante o cajón, ordena los elementos de uno en uno. Escoge un objeto, y toma una decisión: basura, regalar o mantener. No lo vuelvas a colocar en la pila. Hazlo con toda la pila, y pronto habrás terminado. Si sigues ordenando y reordenando todos los elementos de la pila no terminarás nunca. Vuelve a colocar en su sitio sólo aquello que quieras mantener, y colócalo de una forma que sea agradable de ver.

  • No tengas piedad. Puede que te encante acumular cosas, pero lo cierto es que nunca usarás la mayoría de los trastos que has acumulado. Si hay algo que no hayas usado durante el último año, deshazte de ello. Es tan sencillo como eso. Si solo lo has usado una o dos veces a lo largo del último año, pero sabes que no lo vas a usar durante el siguiente año, deshazte de ello. Tíralo si es algo que no debe salvarse de la basura, o regálaselo a alguien que quizá pueda usarlo.

  • ¿Papeles? Sin piedad, a menos que sean importantes. Revistas, catálogos, correo basura, facturas de hace más de un año, notas manuscritas escritas por tí o por cualquier otro, material antiguo de trabajo... ¡tíralo todo! La única excepción deberías hacerla con el material relacionado con tu declaración de impuestos, que deberías conservar durante unos siete años, y otros documentos importantes como garantías, certificados de nacimiento, casamiento o defunción, seguros y otros documentos de este estilo. Los reconocerás cuando los veas. Todos los demas, ¡tíralos!

  • Si hay muchas cosas que no sabes si tirar, crea una caja de "quizás". Si no te decides a tirar algo porque piensas que a lo mejor podrias necesitarlo más adelante, ponlo en una caja, ciérrala, etiquétala, y almacénala (garaje, sótano, armario), de manera que quede fuera de tu vista. Lo más seguro es que nunca vuelvas a abrir de nuevo esa caja. Si ese es el caso, sácala después de seis meses o un año, y tírala o regálala.

  • Crea un sistema para evitar que se acumule el desorden. Hay un motivo por el que tienes esas pilas tan altas de papeles por todos lados, y grandes montones de juguetes, libros y ropa. Es porque no has adoptado un sistema regular para mantener las cosas en su lugar, y deshacerte de lo que ya no necesitas. Nunca conseguirás la perfección, pero si piensas de una manera más inteligente sobre como tu casa se volvió tan desordenada, quizá puedas encontrar una manera de evitar que suceda de nuevo.

  • ¡Celébralo cuando lo hayas conseguido! Esto es una regla general que deberías aplicar a cualquier aspecto de tu vida: celebra siempre tus triunfos, sin importar lo pequeños que sean. Incluso si lo único que has hecho es ordenar un cajón, eso es algo que está muy bien. Recompénsate con algo delicioso. Abre ese cajón (o armario, o lo que sea), y admira su simplicidad. Respira profundamente y se consciente de que has hecho algo bueno. Disfruta de la sensación de paz.