El mundo de ansiedad y preocupaciones y recados y proyectos y ruido en el que nos vemos inmersos llena nuestra mente de desorden y caos.
Nuestra mente a veces no puede encontrar la calma que tan desesperadamente busca.
Muchos lectores me han escrito agradeciéndome mis artículos relacionados con el orden y la organización... pero pidiéndome, a veces con un poco de desesperación, que escriba acerca de cómo ordenar o despejar la mente, y no solo el hogar o el escritorio.
Es una petición totalmente válida -- si hay algo que necesita organización, eso es nuestra mente, en mi opinión -- pero también es una tarea de enormes proporciones. ¿Cómo despejas tu mente? Esto no funciona como si tuvieras un montón de pensamientos por ahí desordenados, esperando a que los cojas y decidas cuáles debes conservar y cuáles debes meter en una caja para deshacerte más adelante de ellos. La mente no es como una bandeja de entrada, que puedas ordenar y sobra la que puedas actuar.
El cerebro es un órgano complejo y confuso, el núcleo de nosotros como seres humanos (si crees, como yo hago a menudo, que el alma se encuentra en la mente y no en el corazón). La mente a menudo se encuentra cubierta por una mortaja que oculta viejas heridas y traumas, y formada por tantas capas de consciencia que ni siquiera el mejor de los psicoanalistas ha conseguido nunca atravesarla por completo.
Así que, ¿cómo comenzamos a despejarla? Realmente no es difícil, si lo piensas un poco: el acto de simplificar no debería hacerse complejo.
Puedes despejar tu mente por medio de acciones simples, cosas que ya hemos comentado aquí antes, pero que con casi total seguridad garantizan que se obtendrá un efecto positivo. Las pequeñas cosas pueden hacer grandes cambios, especialmente si se combinan. Prueba unas cuantas, y comprueba si te funcionan a ti.
- Respira. Tan sencillo y tan efectivo. Respira profundamente unas pocas veces, y sigue por unos cuantos minutos, concentrándote tan solo en tu respiración. Observa como tu respiración hace que el aire entre en el cuerpo y luego salga. Esto tiene un efecto relajante, especialmente si vuelves a concentrarte en tu respiración cada vez que tu mente se pierda un poco. Esto permite que otros pensamientos fluyan (nota: algunos podrían llamar a esto meditación, pero esa palabra suele asustar a la gente, así que simplemente lo he llamado respiración).
- Anótalo. Si tienes muchas cosas en tu cabeza, te puede ayudar anotarlas en un papel para sacarlas de allí. Este es uno de los hábitos esenciales de Zen To Done (y de GTD, por supuesto)... anotar tus tareas e ideas. Esto evita que tu cabeza se llene con todo lo que necesitas recordar y hacer.
- Identifica lo esencial. Esto es prácticamente un mantra en Zen Habit (¿te lo puedes imaginar? Todos nosotros aquí en Zen Habits, sentados en la posición del loto, cantando lentamente: "Identifica lo esencial... identifica... lo esen... cial..."). Pero esto es así porque es un detalle crucial en todo lo que escribo: si quieres simplificar u organizar, el primer paso es identificar qué es lo más importante. En este caso, identificar qué es lo más importante en tu vida, y qué es aquello importante en lo que deberías estar concentrado ahora mismo. Haz una pequeña lista con todas estas cosas.
- Eliminar. Ahora que has identificado lo esencial, puedes identificar lo que no lo es. ¿Qué cosas que forman parte ed tu vida no son realmente necesarias o importantes para ti? ¿En que cosas estás pensando ahora y que no están en la pequeña lista que acabas de hacer? Eliminando tantas de estas cosas como puedas, podrás eliminar mucha basura de tu mente.
- Escribe un diario. Esto es similar al consejo de "Anótalo" de más arriba, pero con un poco más de profundidad. Mantener un diario (ya sea en papel o en Internet, no importa) te ayuda a explorar diferentes áreas de tu vida sobre las que no sueles detenerte mucho a pensar. Y esta exploración podrían ayudarte a encontrar algunas cosas en tu mente que hasta ahora no te habías dado cuenta de tener allí, cosas que pueden ser eliminadas o sobre las que podrías pensar más. Y además, llevar estos pensamientos a un diario es otra forma de sacarlos de tu mente.
- Replanteate tus hábitos de sueño. A veces no dormimos lo suficiente, o nuestros patrones de sueño no son los ideales. No estoy diciendo que debas cambiar tus patrones de sueño, pero a veces esto puede hacer maravillas. Y si no piensas sobre ello, no te darás cuenta de cuánto tu sueño (o la falta de él) te está afectando.
- Pasea. Salir fuera y hacer algún tipo de actividad física es una gran manera de sacar cosas de tu mente. Yo prefiero correr o hacer trabajo de jardinería, pero sea lo que prefieras tú no importa. Gastar algo de energía física despeja la mente.
- Mira menos televisión. A mi la televisión no me relaja, aunque pudiera parecer que hacer el vegetal delante de la televisión podría ser bueno para relajarse. La televisión llena tu cabeza de ruido, pero sin todo lo bueno de la música, leer, o tener una buena conversación. Mira menos televisión, y te darás cuenta de que tu mente empezará a estar más tranquila.
- Entra en contacto con la naturaleza. Esto es algo similar al consejo de "Pasea" explicado anteriormente, pero sin tanta carga de actividad. A mi me gusta ir a algún sitio donde haya agua... al mar, al río, a un lago, o incluso a una fuente hecha por el hombre si no hay nada más disponible. También ver la lluvia caer me ayuda. A veces esto puede ser tanto relajante como un potenciador de la concentración.
- Haz menos cosas. Toma tu lista de tareas y tacha la mitad de las cosas que aparezcan en ella. Simplemente escoge unas cuantas cosas que deberían ser terminadas hoy, y céntrate tan solo en ellas. Deja el resto. Si haces menos, tendrás menos cosas en tu cabeza.
- Ves más despacio. Puede parecer un poco extraño, lo sé, pero andar, hablar, trabajar o conducir despacio puede suponer un gran cambio. Es como si estuvieras diciendo: "no estoy dispuesto a tener agobios en mi vida, sin importar las peticiones que otras personas hagan de mi tiempo. Quiero tomármelo con calma". Como resultado, tu mente se sentirá también menos apurada.
- Olvídalo. ¿Hay algo que te preocupa? ¿Estás enfadado con alguien? ¿Frustrado? ¿Estás en medio de una rencilla? A pesar de que todo esto son emociones y pensamientos naturales, no son en absoluto necesarios. Intenta olvidarlos. Ya sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero merece la pena.
- Ordena lo que tengas alrededor. Ya he comentado esto antes. Organizar mi escritorio o mi hogar me ayuda a calmarme. Tener muchas cosas alrededor tuyo genera un desorden visual que ocupa parte de tu mente, aunque no te des cuenta de ello.
- Una única tarea. Abordar múltiples tareas simultáneamente es, en la mayoría de las ocasiones, una buena manera de llenar tu mente con un montón de actividad que no repercute directamente en tu productividad o tu felicidad. En lugar de ello, trata de realizar tus tareas de una en una. Olvídate de todo lo demás, hasta que hayas terminado con la tarea en la que estés inmerso. Entonces podrás continuar con la siguiente, y así sucesivamente.
- Desahógate. A veces puede ser de gran ayuda compartir tus problemas con otro ser humano. Si tienes pareja o un gran amigo o un miembro cercano de tu familia o un compañero de trabajo... descarga tus pensamientos en él. Y escúchalos, para devolverles el favor. Ya, esto es solo hablar... pero puede suponer una gran ayuda para tu salud mental.